

El nitrógeno representa el 78 % del volumen de la atmósfera, descubierto por C. Wseheele y D. Rutherford en 1722. Es un elemento gaseoso, incoloro, inodoro e insípido, el ciclo de este está controlado por bacterias, por lo que el ritmo del mismo depende de factores como la humedad del suelo, la temperatura, el Ph. etc. la cubierta vegetal impide la lixiviación de este, es decir el musgo en los Bonsáis puede impedir la acumulación de Nitrógeno soluble; como podéis ver el musgo a pesar de sus detractores algunas indicaciones tiene a nivel de las plantas, los detractores dirán que lo eliminamos con la escorrentía que provocamos.
Al combinarse con el carbono, hidrógeno y oxígeno, a veces con el azufre, forma sustancias con funciones enzimáticas, clorofílicas, así como aminoácidos y ácidos nucleicos, es decir interviene en el desarrollo y transmisión genética de la planta.. Su absorción se efectúa a través de los estomas de las hojas, los cuales están en el envés. Desde aquí toma la vía circulatoria, penetrando a través de la membrana hacia la célula.
El nitrógeno empleado en los Bonsáis debe de ser amínico no amílico, es decir debe de ser provenientes de los aminoácidos, y de esta manera facilitará la biosíntesis proteica, cosa que no se puede con el segundo e incluso puede ser nocivo o causar graves daños a estos pequeños, pero grandes seres e ilusiones nuestras.
El nitrógeno como todos los otros elementos que mantienen vivo, sanos y saludables a todos nuestros Bonsáis deben de administrarse en los períodos de crecimiento, en los frutales en primavera, así como en las grandes heladas, sequía etc, es decir cuando estos factores climáticos hayan debilitado el laboratorio del bonsái.
El Nitrógeno aumenta las defensas tanto para los factores climatológicos, como para las enfermedades bacterianas, micóticas ( hongos), como virásicas.
Déficit:
Exceso: